Movimientos Rítmicos

Los reflejos primitivos son movimientos automáticos que permiten al bebé sobrevivir después del parto.

Los bebés humanos hacen una serie de movimientos estereotipados durante su primer año de vida, que les permite su desarrollo. Estos movimientos reflejos deben tener una vida limitada.

Los patrones de movimiento específico ejecutados durante los primeros meses de vida contienen en sí mismos un efecto inhibidor natural de los reflejos primitivos.Si estos movimientos no se han hecho, o no se han hecho lo suficiente, los reflejos permanecerán activos.

Si los reflejos permanecen activos afectarán a sus habilidades motoras gruesas o finas, y también a la percepción sensorial y cognitiva.

Cuando los reflejos primitivos no están inhibidos, podemos ayudar al niño con una terapia de movimientos rítmicos.

Se trata de la realización repetitiva de una serie de movimientos rítmicos que implican todo el cuerpo. Se llevan a cabo sobre el suelo y se basan principalmente en la imitación de los movimientos propios realizados por los bebés de forma natural durante su crecimiento y desarrollo.

Cuando el desarrollo del niño es lento, podemos acelerarlo a través de la realización de estos movimientos. Conseguimos con ello una estimulación de las partes más básicas y primitivas del cerebro a través de nuevas conexiones neuronales, que al activarse y estimularse activarán a su vez zonas más evolucionadas y necesarias para el aprendizaje, el control emocional y postural, y el comportamiento.

Así, los movimientos que en el bebé son espontáneos se convierten en terapéuticos en el niño mayor y el adulto. Una vez que se consigue esto, se notarán beneficios en la capacidad de atención, en la impulsividad y la hiperactividad, en el lenguaje o la lectoescritura y en todas las tareas académicas en general. Mejorará el tono muscular, la postura, el equilibrio y la coordinación. Además se llegará a una mayor madurez y control emocional.